El presidente de Bolivia, Evo Morales, responsabilizó esta semana a las Farc de darle el pretexto justo a Estados Unidos para instalar tropas en Colombia y desde allí expandir esa presencia militar a otros países de la región.
Morales reiteró sus críticas al acuerdo militar para que Estados Unidos utilice al menos siete bases colombianas y en este contexto se manifestó contrario a la lucha armada de las Farc.
"En este momento, las FARC son un movimiento que favorece al imperio. Yo digo ahora que en este nuevo milenio no son los pueblos que se levantan en armas contra el imperio, sino el imperio que levanta sus armas de guerra para invadir países", opinó el jefe de Estado boliviano.
"No es con armas, sino en las urnas" que se podrá llevar adelante la revolución, y para ello hay que crear conciencia en los pueblos, para promover transformaciones estructurales, dijo Morales.
No obstante, el mandatario expresó su esperanza en que los dirigentes de las Farc "puedan hacer una profunda reflexión" y cambien su estrategia y métodos.
Durante los últimos años, a medida que aumentaban la presión y aportes norteamericanos a gobiernos colombianos para perseguir al narcoterrorismo, más se consolidaron las Farc como narcoguerrilla. Hoy, la razón de existir de las Farc ya no pasa tanto por objetivos políticos, sino por la supervivencia económica gracias a la actividad vinculada con el narcotráfico.
El acoso de la inteligencia y los militares estadounidenses en Colombia tiene mucho que ver con la desaparición de los líderes guerrilleros más importantes, la deserción de cientos de reclutas jóvenes y la desarticulación generalizada que están padeciendo las Farc.
El costo para Colombia es el que estamos viendo: una cesión peligrosísima de su soberanía por medio de la cual se blanquea el rol de Estados Unidos en ese país. Digo blanqueo porque Estados Unidos está en Colombia desde hace muchísimos años; antes aún del Plan Colombia.
Bien se dice que el tema del narcotráfico es como apretar un globo a medio inflar. Cuando se aprieta un sector, el aire se va a otro. Cuando se reprime en Colombia, los narcos aparecen en México. Pero aunque se vaya el narcotráfico, Estados Unidos no se irá de las bases. Es cierto que las Farc son ahora funcionales a Estados Unidos y a los intereses de Uribe, pero cuando hayan desaparecido habrá alguna otra razón para que los militares permanezcan allí.
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